Desde hace años, y con el paso del tiempo, los team building se vuelven parte de la normalidad con la promesa de generar mejores equipos, de llevar a los grupos de trabajo a ser un equipo de alto rendimiento de la noche a la mañana o de generar cambios significativos en la dinámica y efectividad del mismo, sin embargo cada vez que esto sucede en cualquier grupo de trabajo pareciera que es un placebo o una vacuna que lo hace inmune a la mejora teniendo resistencias al cambio cada vez más fuertes. Y así es.
Soy psicólogo y experto en procesos de facilitación del aprendizaje en equipos desde hace más de diez años con team buildings, coaching y otras disciplinas. A lo largo de este tiempo, me he dado cuenta que este tipo de eventos lúdicos con el objetivo de crear cambios significativos en el comportamiento de los equipos hacia resultados más allá de lo que esperan y de pronto son totalmente contrarios a lo que se espera generando un efecto placebo en los equipos por cierto tiempo.
En el tiempo que llevo realizando este tipo de evento con distintas empresas nacionales e internacionales, me he dado cuenta que tiene un efecto completamente diverso teniendo dos tipos de resultados: un gran ayudante en el proceso de cambio o un placebo que genera inmunidad a los procesos de mejora. Esto se debe a algo muy simple: un team building es un auxiliar en el proceso de cambio o mejora de los equipos, más no un determinante de los mismos.
Un team building por sí mismo, no es más allá que un conjunto de actividades lúdicas y recreativas que generen cierta consciencia o conocimiento en los equipos. El conocimiento por sí mismo, solo es información. La información que no es llevada a la práctica, el seguimiento de la misma y sometida al cambio, siempre seguirá siendo información. No es diferente a hacer consciente un mal hábito y, en lugar de cambiarlo, continuamos en él, pero ahora con la información útil para justificarla en otros. Por ejemplo: Un equipo de logística responsable de la entrega de cierto producto al usuario final. Este mismo tiene retrasos en sus entregas o incidencias en entregas erróneas derivadas de un proceso confuso, no comunicado y con poca capacitación. Al someterse a un team building se hacen conscientes de la mala comunicación asertiva, baja proactividad de los miembros y que las omisiones en el proceso se van pasando de un departamento a otro. Ante estos eventos, se vuelven conscientes de la situación en la que se encuentran y concuerdan en los cambios necesarios, se sienten motivados y comprometidos a mejorar como equipo; a los días siguientes del evento se muestran impacientes por comenzar, optimistas, empáticos y con toda la disposición de realizar mejor su trabajo, sin embargo, la incidencias, omisiones y errores continúan sucediendo. Se toleran entre sí, algunos comunican algunas situaciones, en las reuniones ocultan información para no “echar de cabeza” al compañero con quien ahora se sienten en sintonía, etc. Pasa el tiempo y la situación real no se ha mejorado; sigue pasando el tiempo y poco a poco se regresa al contexto inicial que los llevó a la necesidad de un “team building”.
Puede pasar el tiempo y tomar, nuevamente un curso, capacitación, team building y demás para continuar con la mejora de la situación, pero los cambios no son significativos y el costo de esto se resume en miles de pesos concluyendo que los “team building” no sirven y bajo esta conclusión: SE TIENE TODA LA RAZÓN. Un team building no construye de la noche a la mañana con un conjunto de actividades, pláticas y procesos de análisis: un EQUIPO.
Construir y madurar un equipo de ALTO RENDIMIENTO requiere tiempo y gran esfuerzo, así como de un plan estructurado, no solo de un team building.
